sábado, 3 de septiembre de 2016

Reflexión Crítica - ¿Para qué sirve realmente la ética?



Adela Cortina filosofa española da una conferencia en 2014 basándose en el libro de su autoría ¿Para qué sirve realmente la Ética?, mediante la cual presenta el contenido de dicha obra  frente a una audiencia interesada en el tema de la ética y la moral dentro de diferentes ámbitos y contextos de la vida del ser humano. Su exposición pretende responder a la pregunta que es título del libro, llevándonos a la reflexión a través de diferentes conceptos de carácter ético, así como de diversos campos de trabajo y roles que como personas asumimos a diario.

Es interesante como la autora define el concepto de ética como una equivalencia al carácter inherente de cada ser humano(basándose  en el significado etimológico de la palabra), cuyo contenido moral es lo que constituye una predisposición por parte de cada uno a formarse como una persona virtuosa, que hace lo correcto o una persona que no lo es, dicho contenido viene del entorno. Y resalta por tanto la responsabilidad de los adultos en la formación adecuada de esos contenidos en niños y jóvenes, ya que se educa mediante el actuar, no mediante las palabras. Lo cual conlleva a pensar en la gran brecha que existe entre lo que queremos ser éticamente hablando y lo que realmente somos.

La autora hace referencia en este punto a varias características del ser humano desde la perspectiva de la biología y la ciencia que infieren directamente con nuestro comportamiento ético. Se habla de un gen que los científicos denominan gen del egoísmo que hace que por naturaleza las personas seamos egoístas, convirtiendo en algo irrelevante las consecuencias que tiene nuestras decisiones en otros, y por otro lado habla del altruismo genético que no es más que el impulso natural que sentimos por la protección de nuestros seres queridos, el cual no sentimos necesariamente por las personas que no son de nuestra familia. Ésta concepción nos hace creer que en el mundo actual no damos o hacemos actos desinteresados por personas a menos que estemos esperando algo a cambio de forma directa o indirecta, ya sea de la misma persona o de otra allegada a ésta. Dicha cultura de reciprocidad hace que personas que no tienen nada que ofrecer queden excluidas, discriminadas y desamparadas. Adela Cortina menciona un término de su invención que  denomina aporofobia, que hace referencia a la fobia q tenemos por las personas que no tienen  recursos económicos y de la cual afirma sufrimos todos los seres humanos en alguna medida. Además nos habla respecto al falso concepto de individualidad debido a que los seres humanos nos identificamos como personas y esto conlleva  a que exista un vínculo natural entre nosotros. Dicho vinculo tiene que ver con el hecho de que somos seres que nos ayudamos entre nosotros y eso constituye  una ventaja para la conservación de cualquier especia debido a que es mejor la colaboración mutua que el conflicto y el egoísmo, para lograr objetivos necesitamos la ayuda de otros. Hace énfasis en construir lo que ella llama capital social que no es más que generar aceptación y no rechazo en otros seres humanos, que de ésta manera estarán allí si los necesitamos.

Mediante los anteriores elementos Adela nos lleva a pensar en la posibilidad de establecer unos parámetros globales de lo moralmente aceptable independientemente de la cultura de un lugar específico, haciendo una comparación con los derechos humano que se deben respetar en todo el mundo sin importar la cultura del lugar. Si en todo el mundo se sabe por ejemplo que matar es malo, por qué no se podrían adoptar unas propuestas morales universales. Ella opina que es algo factible y necesario. 

También nos conduce a reflexionar respecto a que en la medida en que seamos virtuosos como personas lograremos ser felices, infortunadamente la sociedad en torno a lo que es la ética esta desmoralizada, pues ya vemos normales comportamientos anti éticos que afectan a todos, como lo es la corrupción (si el dinero fuera a donde tiene que ir no habrían tantos problemas de pobreza por ejemplo, lo cual constituye el origen de muchas otras problemáticas sociales) como algo normal frente a lo que no sabemos qué hacer, o simplemente no nos interesa como si se tratara de algo que no nos toca. Y la actitud nepotista que se refiere a solo ser altruistas con las personas que queremos o que nos pueden dar algo a cambio. Frente a lo anterior nos debemos cuestionar: ¿Qué es lo que queremos ser? ¿Podemos ir más allá del nepotismo y de nuestra biología? ¿Podemos ir más allá de esperar que lo que hacemos por otros sea regresado de alguna manera? ¿Podemos en nuestra profesión o campo de acción identificar el objetivo que tiene la misma y cumplirlo? ¿Podemos reducir esa brecha que existe entre eso que queremos ser y lo que somos? 

La invitación de la autora es a poner la moral en alto, a trabajar por lograrlo, por reconocer que todos los seres humanos tenemos una relación y que no solo debemos sentir empatía frente al sufrimiento o logros de otros, también debemos formarnos el deber moral de tomar acciones para ayudar, que realmente sintamos que si otra persona no es feliz nosotros tampoco podamos serlo, a lo cual Adela Cortina llamó; sentidos de compasión y de justicia, los cuales deben ser desarrollado desde la educación. Además aquí viene un punto fundamental en cuanto a la utilidad de la ética, si cada persona en su profesión cumple con los objetivos de la misma ‘esto influye directamente en la vida de otras personas y por ende en el mejoramiento de la sociedad. Ella da varios ejemplos entre ellos el de los políticos los cuales tiene  una ética de responsabilidad, en la cual deben tener en cuenta las acciones y sus consecuencias para tomar decisiones; sí el político cumple con su función que es defender el bien común, su actuar afectará de manera positiva a muchas personas, sí el empresario cumple con su objetivo que es proporcionar empleos de igual forma repercute en la vida de seres humanos, lo cual aplica a todos los campos de acción. Concluyendo así que es para lograr una mejor sociedad que es útil la ética, desde un proyecto de vida feliz que tenga en cuenta a todos los seres humanos. 

Nos compete a todos los miembros de una sociedad pensar en lo anterior. Es importante para nosotros como personas fortalecer las virtudes dentro de los diferentes roles que tenemos en nuestra vida, como padres y maestros educamos con el ejemplo, como miembros de una sociedad debemos preocuparnos y actuar en torno al bienestar de todos sus miembros sin el interés de recibir algo a cambio más que el aporte que nuestra acción nos da a nosotros como persona, como profesional o futuro profesional simplemente tenemos la responsabilidad de cumplir con los propósitos de las respectivas profesión y que de ésta forma las consecuencias de nuestras decisiones sean favorables para otros seres humanos. Sabemos que es difícil debido a la desmoralización en la que estamos mencionada por Cortina, y porque la realidad nos muestra la falta de ética y lo que eso le ha hecho a la sociedad. Nos preguntamos entonces  qué podemos hacer, tal vez empezar por nosotros mismos y no solo aceptar que las cosas son así o que nuestra naturaleza es de cierto modo, ya que tenemos la capacidad para analizar, reflexionar y tomar decisiones , podemos lograr trasformar nuestro entorno. Pensar en que cuestionamos muchas cosas por ejemplo la práctica política pero no hacemos realmente nada para que eso cambie, exigimos que se use la ética en la política democrática para una sociedad más igualitaria y funcional, pero no tenemos nosotros mismos las actitudes que conllevan a predisponernos en acciones virtuosas que conduzcan a fortalecer una cultura con una mayor moral y uso de la ética como recurso.

Referencias:

Conferencia de Adela Cortina sobre su libro ¿Para qué sirve realmente la ética?

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