Adela Cortina filosofa española da una conferencia en
2014 basándose en el libro de su autoría ¿Para qué sirve realmente la Ética?,
mediante la cual presenta el contenido de dicha obra frente a una audiencia interesada en el tema
de la ética y la moral dentro de diferentes ámbitos y contextos de la vida del
ser humano. Su exposición pretende responder a la pregunta que es título del
libro, llevándonos a la reflexión a través de diferentes conceptos de carácter
ético, así como de diversos campos de trabajo y roles que como personas
asumimos a diario.
Es interesante como la autora define el concepto de
ética como una equivalencia al carácter inherente de cada ser humano(basándose en el significado etimológico de la palabra),
cuyo contenido moral es lo que constituye una predisposición por parte de cada
uno a formarse como una persona virtuosa, que hace lo correcto o una persona
que no lo es, dicho contenido viene del entorno. Y resalta por tanto la
responsabilidad de los adultos en la formación adecuada de esos contenidos en
niños y jóvenes, ya que se educa mediante el actuar, no mediante las palabras.
Lo cual conlleva a pensar en la gran brecha que existe entre lo que queremos
ser éticamente hablando y lo que realmente somos.
La autora hace referencia en este punto a varias
características del ser humano desde la perspectiva de la biología y la ciencia
que infieren directamente con nuestro comportamiento ético. Se habla de un gen
que los científicos denominan gen del egoísmo que hace que por naturaleza las
personas seamos egoístas, convirtiendo en algo irrelevante las consecuencias
que tiene nuestras decisiones en otros, y por otro lado habla del altruismo
genético que no es más que el impulso natural que sentimos por la protección de
nuestros seres queridos, el cual no sentimos necesariamente por las personas que
no son de nuestra familia. Ésta concepción nos hace creer que en el mundo
actual no damos o hacemos actos desinteresados por personas a menos que estemos
esperando algo a cambio de forma directa o indirecta, ya sea de la misma persona
o de otra allegada a ésta. Dicha cultura de reciprocidad hace que personas que
no tienen nada que ofrecer queden excluidas, discriminadas y desamparadas.
Adela Cortina menciona un término de su invención que denomina aporofobia, que hace referencia a la
fobia q tenemos por las personas que no tienen
recursos económicos y de la cual afirma sufrimos todos los seres humanos
en alguna medida. Además nos habla respecto al falso concepto de individualidad
debido a que los seres humanos nos identificamos como personas y esto conlleva a que exista un vínculo natural entre
nosotros. Dicho vinculo tiene que ver con el hecho de que somos seres que nos
ayudamos entre nosotros y eso constituye una ventaja para la conservación de cualquier
especia debido a que es mejor la colaboración mutua que el conflicto y el
egoísmo, para lograr objetivos necesitamos la ayuda de otros. Hace énfasis en construir
lo que ella llama capital social que no es más que generar aceptación y no
rechazo en otros seres humanos, que de ésta manera estarán allí si los
necesitamos.
Mediante los anteriores elementos Adela nos lleva a pensar
en la posibilidad de establecer unos parámetros globales de lo moralmente
aceptable independientemente de la cultura de un lugar específico, haciendo una
comparación con los derechos humano que se deben respetar en todo el mundo sin
importar la cultura del lugar. Si en todo el mundo se sabe por ejemplo que
matar es malo, por qué no se podrían adoptar unas propuestas morales
universales. Ella opina que es algo factible y necesario.
También nos conduce a reflexionar respecto a que en la
medida en que seamos virtuosos como personas lograremos ser felices,
infortunadamente la sociedad en torno a lo que es la ética esta desmoralizada,
pues ya vemos normales comportamientos anti éticos que afectan a todos, como lo
es la corrupción (si el dinero fuera a donde tiene que ir no habrían tantos
problemas de pobreza por ejemplo, lo cual constituye el origen de muchas otras problemáticas
sociales) como algo normal frente a lo que no sabemos qué hacer, o simplemente
no nos interesa como si se tratara de algo que no nos toca. Y la actitud nepotista
que se refiere a solo ser altruistas con las personas que queremos o que nos
pueden dar algo a cambio. Frente a lo anterior nos debemos cuestionar: ¿Qué es
lo que queremos ser? ¿Podemos ir más allá del nepotismo y de nuestra biología?
¿Podemos ir más allá de esperar que lo que hacemos por otros sea regresado de
alguna manera? ¿Podemos en nuestra profesión o campo de acción identificar el
objetivo que tiene la misma y cumplirlo? ¿Podemos reducir esa brecha que existe
entre eso que queremos ser y lo que somos?
La invitación de la autora es a poner la moral en alto,
a trabajar por lograrlo, por reconocer que todos los seres humanos tenemos una
relación y que no solo debemos sentir empatía frente al sufrimiento o logros de
otros, también debemos formarnos el deber moral de tomar acciones para ayudar,
que realmente sintamos que si otra persona no es feliz nosotros tampoco podamos
serlo, a lo cual Adela Cortina llamó; sentidos de compasión y de justicia, los
cuales deben ser desarrollado desde la educación. Además aquí viene un punto
fundamental en cuanto a la utilidad de la ética, si cada persona en su
profesión cumple con los objetivos de la misma ‘esto influye directamente en la
vida de otras personas y por ende en el mejoramiento de la sociedad. Ella da varios
ejemplos entre ellos el de los políticos los cuales tiene una ética de responsabilidad, en la cual deben
tener en cuenta las acciones y sus consecuencias para tomar decisiones; sí el
político cumple con su función que es defender el bien común, su actuar afectará
de manera positiva a muchas personas, sí el empresario cumple con su objetivo
que es proporcionar empleos de igual forma repercute en la vida de seres
humanos, lo cual aplica a todos los campos de acción. Concluyendo así que es
para lograr una mejor sociedad que es útil la ética, desde un proyecto de vida
feliz que tenga en cuenta a todos los seres humanos.
Nos compete a todos los miembros de una sociedad pensar
en lo anterior. Es importante para nosotros como personas fortalecer las
virtudes dentro de los diferentes roles que tenemos en nuestra vida, como
padres y maestros educamos con el ejemplo, como miembros de una sociedad
debemos preocuparnos y actuar en torno al bienestar de todos sus miembros sin
el interés de recibir algo a cambio más que el aporte que nuestra acción nos da
a nosotros como persona, como profesional o futuro profesional simplemente tenemos
la responsabilidad de cumplir con los propósitos de las respectivas profesión y
que de ésta forma las consecuencias de nuestras decisiones sean favorables para
otros seres humanos. Sabemos que es difícil debido a la desmoralización en la
que estamos mencionada por Cortina, y porque la realidad nos muestra la falta
de ética y lo que eso le ha hecho a la sociedad. Nos preguntamos entonces qué podemos hacer, tal vez empezar por
nosotros mismos y no solo aceptar que las cosas son así o que nuestra
naturaleza es de cierto modo, ya que tenemos la capacidad para analizar,
reflexionar y tomar decisiones , podemos lograr trasformar nuestro entorno.
Pensar en que cuestionamos muchas cosas por ejemplo la práctica política pero
no hacemos realmente nada para que eso cambie, exigimos que se use la ética en
la política democrática para una sociedad más igualitaria y funcional, pero no
tenemos nosotros mismos las actitudes que conllevan a predisponernos en
acciones virtuosas que conduzcan a fortalecer una cultura con una mayor moral y
uso de la ética como recurso.
Referencias:
Conferencia de Adela Cortina sobre su libro ¿Para qué
sirve realmente la ética?
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